El testimonio Valeria Budinich

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 Nunca practiqué yoga regularmente y las pocas veces que lo intenté no lograba conectarme ni con los que me estaban enseñando ni con la práctica en si. No fue sino hasta que me diagnosticaron una enfermedad inmunológica que genera inflamación en las coyunturas y dolor crónico, que me abrí a la posibilidad de explorar prácticas alternativas que me ayudaran a ‘lidiar’ con el dolor y el miedo que genera una enfermedad como esta.
Los médicos tradicionales con los que conversé fueron honestos en decir que no sabían las causas de lo que tenía y también que los remedios que tendría que tomar por el resto de mi vida iban eventualmente a generar algún tipo de daño a mi cuerpo. Simplemente no había curación y el tratamiento podría ser peor que la enfermedad en si.
Conocí a Claudette Duchesne, una persona maravillosa cuya historia personal y su libro sobre cómo se curó de Artritis Reumatoide (o inflamatoria) a través de medicina natural y medios alternativos, me inspiraron a empezar un nuevo camino.

Ese nuevo camino no era para nada fácil, había muchas, muchas cosas que yo tenía que cambiar.  Desde cómo me alimentaba, como lidiaba con el estrés, como incorporaba una práctica de ejercicios que no hiciera daño a mis coyunturas inflamadas y fundamentalmente como rompía con la inercia de alguien que no sabía como cuidar de su cuerpo.

Y todo largo camino comienza con una nueva practica de vida y para mi esas fueron mis primeras sesiones de verdadero yoga.  Digo verdadero yoga porque practicar asanas con María Victoria tiene muy poco que ver con el yoga que conocía antes. María Victoria me enseñó que yoga es respirar y conectarme con el estar ahí en cada asana. Como yogaterapeuta, ella fue infinitamente paciente guiándome en un proceso que requería que yo aprendiera a abrirme a una nueva forma de estar con mi cuerpo en cada respiración.

Cuando empezamos a comienzos de 2013, yo necesitaba de una silla para poder hacer muchas de las asañas sin que me doliera.  Después de unos meses, la silla no fue necesaria y fuimos incorporando nuevas asañas y los procesos de inflamación y dolor comenzaron a disminuir.
Su video es hoy mi gran amigo, ya que María Victoria vive en Bogotá, yo en Washington DC.  Cuando comencé a utilizar regularmente el video, la calidad de mi practica mejoro significativamente.  Me permitió finalmente aprender a respirar como debía y eso hace una diferencia fundamental en nuestra practica de yoga, representa un antes y un después.  Antes el yoga todavía en mi mente era ejercicio, hoy es una forma de meditación.

Me permitió finalmente aprender a respirar como debía y eso hace una diferencia fundamental en nuestra practica de yoga, representa un antes y un después.

La primera hora cada día es siempre difícil para mí porque tendré algo de dolor en alguna coyuntura y también rigidez (‘stiffness’) en las manos y pies. Pero al hacer asanas ese dolor y esa rigidez se disuelven y después de 30 ó 40 minutos de una práctica de yoga me siento lista para empezar el día.
Por mi trabajo, viajo mucho, y volar por las largas horas puede también ser un problema.  El yoga es sin embargo mi gran compañero porque aún en los aviones encuentro un espacio para poder hacer asanas y relajar mi cuerpo. A veces también me podrán encontrar en la oficina practicando alguna asana especialmente cuando las reuniones son muy largas.  Mi cuerpo y me mente me lo piden y lo agradecen.



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