Testimonio de Denise Haime

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 «Hace alrededor de 18 años inicié lo que sería mi viaje soñado a Tailandia pero nunca llegué. A mitad del camino, levanté una maleta y sufrí una hernia discal entre la cuarta y quinta lumbar, no entendía de que me hablaban pero el dolor era insoportable, constante y me impedía caminar. La única posición que me aliviaba un poco era acostarme en el suelo con las piernas colocadas sobre una silla en ángulo de 90 grados. El dolor fue insoportable e intenso durante un año, nada me lo quitaba, me iba enloqueciendo, era algo similar a un dolor de muela o de oído.
Ensayé todo tipo de terapias, frío, calor, natación, cremas, ejercicios, fui al hospital para que me infiltraran, NADA, el dolor cedió por unos días pero de vuelta a lo mismo.
Después de un año el dolor se hizo más soportable pero no desapareció, era incapacitante y producía rabia, ya no sabía que hacer, me decían que me operara pero me moría de miedo porque corría el riesgo de quedar paralítica, igual o peor. Mi madre había sido de víctima de la conocida «cirugía frustrada de la columna» la habían operado cuatro veces con pésimos resultados.
Pasaron los años y aprendí a convivir con el dolor, encontré un médico quien me recetó un medicamento para casos de dolor intenso, porque era muy fuerte y podía producirme úlcera.
Empecé clases de yoga con la idea de estrechar mis músculos porque me preocupaba el sedentarismo, pero salía adolorida y la profesora no entendía por qué. Un día conocí a María Victoria y me ofreció sus servicios, le pregunté en qué difería la yogaterapia del yoga que hacía y me dijo «yo te voy a quitar el dolor de espalda «.

Decidí darle la oportunidad. Para empezar, me prohibió varios ejercicios que formaban parte de mi rutina y me organizó una especial. Ya no terminaba las clases adolorida, poco a poco mis músculos se fueron fortaleciendo, el dolor fue cediendo, tres veces por semana, me dedique a mi cuerpo y seis meses después el dolor desapareció.

Empecé clases de yoga con la idea de estrechar mis músculos porque me preocupaba el sedentarismo, pero salía adolorida y la profesora no entendía por qué.

Sigo con mis clases, mis músculos están cada vez más fuertes, cambié mi postura y cada vez que aparecen los dolores a raíz de un mal movimiento o postura, practico mis asanas (posturas de yoga) y mi cuerpo regresa a la normalidad.
Creo en la yogaterapia porque fue lo único que me quitó el dolor de espalda, mi disco sigue herniado pero ya no padezco de dolores incapacitantes ni tengo que tomar medicamentos que causen daño a mi cuerpo .



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